Valgo porque sirvo: no me respeto no me hago respetar. Una de autoestima
Durante siglos, a las mujeres se nos ha enseñado que nuestro valor radica en servir a los demás, (especialmente al hombre), adoptando roles de servicio y abnegación, roles de sumisión que nos llevan a no establecer límites y a tener dificultades para decir «no» o «basta». Esta falta de límites termina manifestarse en problemas de salud como engordar, abandonarse a si misma, o enfermedades incapacitantes como la fibromialgia. Pero, ¿es este el camino hacia el amor propio?
En nuestra sociedad, decir «no» suele estar mal visto, (también en el trabajo, al jefe) y para las mujeres, esta negativa puede ser aún más problemática debido a las expectativas culturales de estar siempre al servicio del varón y de los demás. Ellas son las cuidadoras en la familia, las secretarias eternas…Sin embargo, es posible expresar una negativa de manera asertiva sin generar conflictos. La asertividad es una solución, como por ejemplo, puedes responder: «Gracias por la propuesta, lo pensaré» o «Lo voy a considerar». Estas respuestas te permiten mantener tu autonomía sin confrontaciones directas. Pero seria muy superficial por mi parte quedarme solo en la asertividad. el problema es mas profundo que esto. Es de estereotipos culturales, mandatos familiares, expectativas sociales, y cultura compartida. ¿Cómo le hacemos con esto?
Autoconocimiento: la clave para relaciones saludables
Es fundamental reflexionar sobre nuestra posición en las relaciones y cuestionar los estereotipos y roles que hemos heredado culturalmente. Una creencia común es que nuestra felicidad depende del otro, lo que nos coloca en una posición de inferioridad y fomenta la codependencia.
Poner límites no consiste en decirle al otro lo que debe hacer para complacernos, sino en establecer nuestras propias fronteras para honrar quiénes somos. El otro tiene libre albedrío y puede actuar según su voluntad; Nuestra responsabilidad y nuestra libertad, es decidir si queremos acompañarlo en su camino o no.
¿Puedes amar a otro sin amarte a ti misma?
El amor hacia los demás comienza con el amor propio. Para cultivarlo, es esencial saber qe uien soy, conocerte a mi mismo: el autoconocimiento.
Aquí hay tres preguntas que pueden guiarte en este proceso:
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¿Qué te gusta de ti misma? Haz una lista de tus cualidades y aspectos que aprecias de ti. Reconocer tus virtudes es el primer paso hacia una autoestima sólida. Solemos gustar de personas que reflejan lo bueno que ves dentro de ti.
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¿Cómo eliges mostrarte al otro? Decide presentarte sin máscaras, utilizando tus recursos personales, ya sean físicos, intelectuales o emocionales, para expresar quién eres auténticamente. Decir quien eres sin más. ¿Eres Cenicienta o eres la reina, o eres la bruja, la sabia….? si eres la reina no puedes decir que eres la Cenicienta. Eso va a explotar por algún lado. Yo he tratado por años ser Cenicienta y no, resulta que soy la reina. Desde la compasión, alineado con mis valores, mi identidad, mi verdad interior. Tienes que saber quien eres. Qué forma de ser mujer es la tuya, realmente. No las expectativas familiares, sociales, etc… sin condicionamientos. Esto es muy dificil, yo tarde años en esto. Cuando te expresas desde tu verdad se acaban muchos conflictos en las relaciones personales. si vas de cenicienta y eres reinal la gente espera qeu te arrodilles y limpies. Pero tu no lo haces y se sienten ofendidos, estafados, enfadados contigo. Y tu muy confusa!.
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¿Cómo te gusta que te traten? ¿y cómo amas tú? Identifica las conductas que valoras en el trato de los demás hacia ti y analiza si tú te tratas de la misma manera. Recuerda, los demás suelen reflejar el trato que nos damos a nosotras mismas. Se consciente de que te gusta hacer para decirle al otro que lo amas, lo aprecias. mi abuela me hacia mi comida favorita, pero no soportaba los abrazos y los besos. Ella siempre me quiso, pero no esperes un beso o un alago. Y yo siempre tenía torrijas, y dulces lindos… cada día. ¿pero eso me hace sentir amada? Para mi no. Hay un desfase en esta relación. Puedes decírselo, ok, pero la señora tenia sus heridas biográficas que no la permitían abrazar, besar…Y yo desde mi compasión acabé aceptando de muy buen grado sus dulces. Logre entenderla, y saber por que ya no podía abrazar más. Me hice cargo. No me apetecía elegir dejar de verla. Esa es mi elección. Y no el bucle del rencor, el resentimiento sin fin como el resto de mis primos y familiares. Ese fue un acto de amor, a mi misma y a ella.
Si basas tu valor en servir al otro, cedes el control de tu autoestima. Es vital aprender a decir «no» de manera firme y respetuosa, sin temor a perder la aprobación o el afecto de los demás. Al hacerlo, no solo te respetas a ti misma, sino que también enseñas a los demás a valorarte por quien eres, no solo por lo que haces por ellos.
¿Cómo haces para poner los límites?
Si tú te sientes valioso (te hacen sentir valioso siempre que te pongas al servicio del otro) estando al servicio del otro. El otro tiene la sartén por el mango. El jefe, el marido, la suegra, …es lo mismo. Es el otro el que te da valor estando al servicio del jefe, marido….. siempre que decir si, por que el la oficina tu jefe no paga horas extra, o quedas con un negativo, o pierdes la pareja…. miedo a perder. Hay culturas donde la gente de normal dice “NO” y esto facilita las cosas. Hay que ser firme. “Hazlo por mi” Y ¿tú que haces por mí?
Si tú te valoras por servir al otro, de golpe no puedes quitarte el valor…. pero hay que ganarlo por otro lado. Debes saber qué te hace valiosa y como mostrarte al mundo. Y para ello quien eres tu la cenicienta, la sabia, la reina, la bruja, etc….
Recuerda, el amor propio es la base de relaciones saludables y equilibradas. No pongas a nadie en primer lugar si no te pones a ti misma primero.
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